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Comunidad Universitaria

De Milán a Shanghái: Erasmus entre dos mundos

El artículo recopila experiencias Erasmus de estudiantes ESADE repartidos entre Europa (Milán, Gotemburgo, Edimburgo) y Asia (Singapur, Shanghái, Taipéi), mostrando cómo cada destino combina un enfoque académico distinto con un profundo aprendizaje personal y choque cultural. Desde los aperitivos milaneses hasta los rascacielos de Shanghái, todas las vivencias coinciden en algo: la experiencia transforma y deja huella para siempre.

1 de noviembre de 2025

De Milán a Shanghái: Erasmus entre dos mundos

Pocas cosas generan tanta ilusión entre los estudiantes, y especialmente entre los de ESADE, como el momento de elegir el destino del Erasmus. Es una etapa que nos mantiene vivos, despiertos y llenos de curiosidad. Una oportunidad única para salir de nuestra zona de confort y lanzarnos a descubrir nuevos países, culturas y personas.

Desde las calles históricas de Europa hasta los paisajes exóticos de Asia; pasando por Estados Unidos, Latinoamérica e incluso Oceanía, las opciones parecen infinitas. Y precisamente por eso, escoger el destino perfecto puede ser una tarea casi imposible. Aun así, sin importar a dónde vayas, la experiencia siempre será inolvidable.

En este artículo me centro en las experiencias Erasmus vividas entre Europa y Asia, dos mundos distintos que, aunque opuestos en muchos sentidos, comparten algo esencial: el aprendizaje personal y la conexión humana que se genera al vivir lejos de casa.

A menudo se piensa que, por estar en el mismo continente, hacer un Erasmus en Europa no supone un gran cambio. Pero la realidad es muy diferente. Vivir solo, enfrentarse a nuevos idiomas y adaptarse a culturas distintas convierte cualquier destino europeo en una experiencia transformadora.

En mi caso, estoy en Milán, estudiando en la Università Bocconi, y cada día me sorprende un poco más. Desde los aperitivos por cinco euros con Aperol Spritz y tapas, hasta los mercadillos del centro los fines de semana, Milán es una ciudad que no para. Además, su ubicación hace que viajar sea facilísimo: con buena organización y un grupo de amigos, puedes recorrer desde pequeños pueblos italianos hasta las principales capitales europeas.

La vida académica en Bocconi también deja huella. Aunque las asignaturas para intercambio no son demasiado difíciles, los profesores son de altísimo nivel, muchos con experiencia en Harvard, Stanford o en instituciones de la Unión Europea. En poco tiempo, te encuentras rodeado de un ambiente profesional y estimulante, con charlas y clases magistrales que te acercan al mundo real.

Más al norte, Marta vive su Erasmus en Gotemburgo, Suecia, donde la experiencia europea se siente completamente distinta. La vida gira en torno a la naturaleza, los paisajes y la nieve, y el sistema universitario se basa en aprendizajes prácticos: ensayos, presentaciones y casos reales sustituyen a los exámenes tradicionales.

Lo que más destaca de Suecia es la gente: educada, inclusiva y con una profunda conciencia ambiental. En la universidad y las residencias, el ambiente es muy internacional, lleno de estudiantes de todo el mundo que crean una comunidad abierta y diversa. Gotemburgo, además, ofrece una calidad de vida excelente: es tranquila, segura y organizada, el lugar perfecto para aprender a disfrutar de un ritmo más pausado y equilibrado

Otro destino en Europa interesante en Europa es el que vive María en Edimburgo, una ciudad que describe como mágica. Para ella, Edimburgo tiene un encanto único, donde historia, cultura y naturaleza se mezclan de forma perfecta. Puede pasar de caminar entre castillos y calles empedradas a subir a Arthur 's Seat y contemplar la ciudad desde lo alto.

Académicamente, la experiencia también es muy distinta. Aquí es esencial participar, debatir y opinar. En lugar de un gran examen final, el aprendizaje se centra en proyectos y ensayos prácticos, lo que hace las clases más dinámicas y útiles. María destaca también el ambiente universitario, con más de 80 asociaciones que facilitan integrarse y conocer gente. Además, le impresiona el compromiso social de la ciudad: el respeto por la diversidad, la inclusión y las causas globales forman parte del día a día.

Los escoceses, según Maria, son increíblemente amables. A pesar del frío y los días cortos, Edimburgo siempre ofrece algo que hacer: pubs con música en vivo, cafés acogedores o simples paseos por una ciudad que nunca pierde su magia.

Unos cuantos kilómetros más allá, en Asia, las experiencias Erasmus se viven de manera completamente distinta.

Denisse y Nicko están en Singapur, un país moderno, internacional y vibrante. A diferencia de otros destinos asiáticos, Singapur te abraza desde el primer día: todo está pensado para que distintas culturas convivan, y al hablarse inglés, adaptarse es muy fácil. Su ubicación privilegiada permite viajar a países cercanos como Indonesia, Corea del Sur, Malasia o Japón, lo que convierte cada fin de semana en una nueva aventura.

Los dos destacan la comida asiática, que va desde los puestos callejeros hasta los restaurantes con estrellas Michelin, y el nivel académico de la Singapore Management University (SMU), una universidad dinámica, práctica y con gran vida estudiantil. Además, la calidad del profesorado, formado en universidades de prestigio internacional, hace que cada clase sea una oportunidad de crecimiento.

En Shanghái, María vive una experiencia completamente diferente. Para ella, es como estar “en otro mundo”. La cultura china es infinitamente distinta a la española, y eso hace que cada día sea una lección. Desde las costumbres hasta la comida, todo tiene un significado propio.

Le fascina la mezcla entre modernidad y tradición. Hay ciudades tan modernas que a veces parece que estás dentro de una película futurista, tipo Blade Runner, con luces de neón, rascacielos interminables y trenes que se mueven a una velocidad imposible. Pero detrás de toda esa modernidad, siempre hay un rincón tradicional escondido: un templo silencioso entre los edificios o un mercadillo. Lo que más valora María es la gente. Estando tan lejos de casa, sus amigos Erasmus se han convertido en su familia. Entre cenas improvisadas con dumplings, viajes en tren de diez horas y anécdotas insólitas, como un taxista que les cantó “Despacito” para romper el hielo, María ha aprendido que las mejores experiencias nacen del choque cultural.

Además, destaca cómo esta vivencia la ha hecho crecer personalmente. Vivir sola en un país tan distinto la ha obligado a adaptarse, resolver problemas por sí misma y abrir su mente a una nueva forma de ver el mundo.

Por último, Álvaro está en Taipéi, Taiwán, uno de los lugares más seguros de Asia. Lo que más le sorprende es la tranquilidad del país y el respeto de su gente. En Taiwán, cuenta, todos hacen fila para entrar al metro o subir unas escaleras, y si alguien pierde algo, lo más probable es que un ciudadano lo entregue a la policía.

Estudia en la National Taiwan University (NTU), la más prestigiosa del país y con un enfoque internacional. Aunque el inglés no está muy extendido, la amabilidad de los taiwaneses compensa cualquier barrera lingüística. La comida, basada en platos tradicionales como gyozas y noodles, ha sido parte esencial de su experiencia, y algo tan simple como la limpieza o el civismo de las calles le ha hecho apreciar el orden y el respeto cultural.

Escrito por

Valeria Hidalgo