El pasado lunes, el Consejo de seguridad de la ONU aprobó la resolución inspirada en el plan de paz para Gaza presentado por el Presidente Trump, que prevé el establecimiento de una fuerza internacional de seguridad en dicho territorio, que operará como mínimo hasta el año 2027. Este plan incluye la creación de una Fuerza Internacional de Estabilización, a la que varios países se han ofrecido a contribuir.
La resolución 2803 se aprobó con 13 votos a favor, a pesar de que Rusia y China se abstuvieron. Este resultado, carente de vetos, representa un paso constructivo para el futuro de Gaza tras dos años de Guerra entre Israel y Hamás. Ninguna nación europea ha planteado vías alternativas en la Asamblea General de la ONU, lo que implica que los países respaldan el plan para Gaza. Los países árabes también expresaron su interés y consideran la autorización del Consejo de Seguridad esencial para su participación.
Las resoluciones son consideradas legalmente vinculantes en el ámbito del Derecho Internacional y aunque el Consejo no puede enforzar el cumplimiento de las resoluciones, puede implementar medidas para castigar a los infractores con penas sancionadoras.
La propia resolución, planea el envío de fuerzas de seguridad extranjeras, sin concretar definitivamente qué países aportarán personal para ello. Pero lo que está claro es que se le autoriza al presidente estadounidense a “usar todas las medidas necesarias para llevar a cabo su mandato”, siempre que cumpla con el derecho internacional, que da lugar al posible uso de la fuerza militar. Puesto que, las tropas deberán ayudar a proteger las áreas de la frontera y se coordinarán con otros países para asegurar la constante asistencia humanitaria.
Además, la resolución establece que Trump estará al cargo de la financiación y los negocios urbanísticos para el territorio palestino.
También se establece a grandes rasgos la futura creación de un nuevo gobierno de transición en Gaza, a través de un “Consejo de Paz” que debería supervisar la reconstrucción del territorio. Este gobierno estará bajo la presidencia del propio Trump.
Sin embargo, el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu declaro de manera reiterada que se opondrá a cualquier intento de establecer un Estado palestino.
A su vez, Hamas también ha rechazado la aprobación por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, basándose en que no satisfaría los derechos y las demandas de la población palestina.
La Corte Internacional de Justicia recalca la ilegalidad de la ocupación israelí y la necesidad urgente de ponerle fin a esta ocupación. Pero por el contrario, la resolución precisamente autoriza indefinidamente una ocupación militar. De tal manera, que el plan ignora frontalmente el derecho internacional. Es más, según la relatora de la ONU Francesca Albanese, “convierte a la ONU en cómplice”.

